De la frustración al método
Todo empezó con una pregunta: ¿por qué después de años estudiando idiomas seguimos sin poder mantener una conversación real? La respuesta fue obvia en retrospectiva: porque aprendíamos en salas cerradas, con ejercicios que no tenían nada que ver con la vida real.
En 2019, Laura Sánchez y Marc Puig, una pedagoga y un diseñador de experiencias, decidieron crear algo diferente en Barcelona. La idea era simple pero radical: llevar el aula a la calle.
"Aprender español no es conjugar verbos. Es pedir una cerveza sin titubear, entender un chiste, negociar en el mercado y sentirte en casa."
Lo que comenzó como un pequeño proyecto en el barrio del Eixample creció hasta convertirse en el programa de aprendizaje práctico más reconocido de España.